Piel, micosis y verano

Riesgo de la micosis

Con el cambio estacional primavera-verano las enfermedades producidas por hongos (micosis) en la piel se multiplican.

La piel es el órgano más extenso del cuerpo, por ello las micosis son variadas y numerosas. Se observa una actitud individual para estas enfermedades ya que hay personas naturalmente resistentes y otras particularmente susceptibles, hay micosis contagiosas y otras no factibles de contagiar. El calor y la humedad ayudan a su eclosión, extensión y cronicidad. Por ello, existen profesiones que predisponen al desarrollo de las micosis, como son deportistas, enfermeros, bomberos, actividades gastronómicas, policías, laboratoristas, mucamas, etc. debido a la manipulación de agua, de sustancias especiales o el uso de uniformes reglamentarios por tiempo prolongado. También la concurrencia a piscinas y natatorios en forma habitual u ocasional. Ciertas enfermedades internas, como diabetes, obesidad, colagenosis o ciertos tratamientos que deprimen la inmunidad (corticoides, antitumorales, citostáticos, antibióticos, etc.) permiten el desarrollo de hongos en piel, pelos, uñas y mucosas.

Siempre se debe tener en cuenta que podemos encontrar hongos que se detectan en forma habitual en el cuerpo humano, sin ocasionar enfermedad: son denominados saprófitos, pero si exceden esa localización se transforman en agresores o patógenos. Este hecho también ocurre en otros casos, por ejemplo cuando su multiplicación es excesiva, pudiendo producir invasión de áreas circundantes.

Como ejemplo de lo anterior encontramos dos clases de hongos (géneros fúngicos) llamados Candida y Malassezzia. Para el primero, es normal su hallazgo (en cantidad reducida) en la boca o parte final del tubo digestivo. En el segundo, la presencia en las escamas obtenidas por raspado (escarificación) de cuero cabelludo es considerada normal, si están, también, en escasa cantidad. Si dicha Candida se aísla por análisis bioquímicos especializados en número elevado en materia fecal o se encuentran en la piel que sufre enrojecimiento, descamación y hasta fisuración, en estos casos se la considera factor causante de enfermedad. Es uno de los tipos de hongos que puede causar el “pie de atleta”, además de otros géneros englobados en el común denominador de Dermatophytos.

Ante el hecho de encontrarnos con un pliegue interdigital (entre los dedos) de los pies con los síntomas descriptos, la mejor conducta es la aplicación de  pomada o aerosol o líquido antimicótico, y cuidar el aseo frecuente (no excesivo) con jabones no perfumados, mantener la piel seca, utilizar calzados abiertos o el uso de medias de algodón si el calzado fuera cerrado. Siempre utilizar elementos personales e individuales, tanto de higiene como de vestido (toallas, medias, calzado, ropa interior, deportiva).

Conviene consultar al dermatólogo si las medidas indicadas no solucionan el problema: el médico indicará un análisis especializado de la piel enferma, si la situación lo requiere, porque además de los hongos existen otras causas que pueden originar similares cuadros clínicos.

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