Consejos para disfrutar del sol en primavera

Consejos para disfrutar el sol en primavera

La primera advertencia de los dermatólogos en relación al sol de primavera es que, aunque las temperaturas sean inferiores a las del verano, tomar el sol sin la protección adecuada puede ser tan dañino como hacerlo en la época estival. En primavera la subida de las temperaturas y la llegada del buen tiempo animan a la gente a salir a pasear, sentarse en una terraza a tomar el aperitivo, hacer deporte al aire libre, hacer excursiones al campo o la playa los fines de semana e incluso a ir a esquiar.

En esta época, el sol ya ocupa posiciones suficientemente elevadas como para que la incidencia de la radiación ultravioleta sobre la piel sea muy directa y, aunque su concentración sea inferior a la que se puede llegar en verano, es el momento en que deben adoptarse todas las medidas necesarias para proteger la piel, especialmente la de aquellas zonas que puedan estar habitualmente expuestas a la luz solar: cara, cuello, escote, manos, brazos y piernas.

Además de que los rayos UV inciden de un modo más directo sobre la superficie terrestre que en invierno, hay que tener en cuenta también que se reflejan en el suelo y que la arena, el asfalto, la hierba o el agua devuelven al menos el 25% de la radiación que reciben, mientras que la nieve refleja el 80%.

Finalmente, no hay que olvidar que el efecto de la radiación ultravioleta sobre la piel es acumulativo, por lo que es importante que en primavera se adopten las mismas precauciones de protección frente al sol que en verano:

  • Protección solar: la principal recomendación de los expertos es proteger las partes de la piel que se exponen al sol con cremas hidratantes y protectoras de factor 20. O de factor 50 si la piel es muy blanca o sensible. Además, las mujeres deben considerar el hecho de que en la actualidad existen líneas de maquillaje que han incorporado a su formulación la protección solar. En cualquier caso, la aplicación de protectores solares debe realizarse media hora antes de salir a la calle y cada dos horas si está más tiempo en ella.
  • Ojo a los cosméticos: una recomendación importante que realizan los especialistas es la de evitar el uso de productos cosméticos que contengan retinoicos o tengan un efecto peeling si se va a pasar tiempo al sol, ya que éstos sensibilizan a la piel y favorecen las quemaduras.
  • Ropa: otra manera de protegerse del efecto de la radiación ultravioleta es dejar al descubierto la mínima superficie de piel posible, lo que se puede hacer mediante el uso de gafas de sol, gorras o sombreros, y prendas de tejido ligero y colores que filtren al máximo los rayos UV.
  • En la nieve: en primavera todavía hay lugares en los que se puede esquiar y, como ya se dicho, la nieve supone un riesgo importante de sufrir quemaduras solares, más en un día soleado, ya que la concentración de radiación UV puede equipararse a la que hay en verano en una playa del trópico. En este caso, además de tapar toda la piel que se pueda, el factor de protección de los filtros solares debe ser el máximo posible, debiéndose prestar especial atención a los labios con la aplicación de cremas hidratantes.
  • Mejor la sombra que el sol: muchas personas deciden caminar en las zonas donde da el sol porque consideran que así generan más vitamina D para fijar el calcio en los huesos. Es un error, especialmente si no se adoptan las debidas medidas de protección. El tiempo de exposición a luz solar necesario para sintetizar la cantidad de esta vitamina que requiere el organismo es de apenas 5-10 minutos. El resto del tiempo es preferible caminar por zonas de sombra.
  • Niños: todas las recomendaciones ya mencionadas son fundamentales para proteger a los niños. Y a ellas hay que añadir la necesidad de que se evite que jueguen en los parques y jardines en las horas de mayor insolación: de 12 de la mañana a cinco de la tarde. A los bebés no debe darles el sol en ningún momento.

 

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